Buenas a tod@s, espero que sigáis bien. Nosotr@s estábamos bien, hasta que anoche, poco después de acabar nuestro acto en el Museo, nos llegará la triste noticia del fallecimiento de Liberato Utrera, nuestro Libe, el “taxista comunista” como muchos en Baza lo llamábamos. Desde entonces estamos que, con perdón, no damos pie con bola y un poco perdidos.
Perdidos, si, perdidos, porque Liberato era, junto con Antonio “El Comunista”, a la sazón también mi suegro, nuestro referente, nuestra bandera, el espejo en el que esperábamos mirarnos algún día y vernos al menos un poco reflejados. Porque Liberato era, desde su propio nombre, un hombre que luchó toda su vida por la libertad, por la justicia social, por un mundo más justo y por sus ideas que defendió a capa y espada, siendo una persona orgullosa de ser comunista, y que daba ejemplo en vida de ello con la mayoría de sus acciones.
Su nombre, como muchos otros que nacieron el mismo año que él (1931), a la vez que su querida II República, ya nos habla de una familia y un entorno en el que creció en el que la libertad era algo crucial, algo que se había conquistado y que era tan importante para su familia como para ponerle ese nombre (en esos años se dan los nombres de Liberato y Liberto con cierta asiduidad). Y él, nuestro Libe, decidió pasarse toda la vida haciendo honor a ese nombre tan grande que llevaba, tan es así, que hasta el final, hasta las últimas elecciones municipales, tuvimos a Liberato acompañándonos, apoyándonos, guiándonos sin él ni siquiera saberlo. Enfermo como estaba se pegó casi siete horas andando entre los colegios electorales cercanos a su casa (Ciudad de Baza, Estación de Autobuses) intentando que nadie cometiera tropelías. No paró de ayudarnos, de luchar, hasta que su cuerpo dijo basta.
Hace cuatro años, un 14 de abril de 2007, la fecha, obviamente no es casual, le hicimos un homenaje; no queríamos rendirle tributo cuando ya era tarde, como nos pasó con dos camaradas a los que también homenajeamos aquella noche (nuestro Rafael Gómez (“El Chupa”) y Antonio Gallardo), que ya no estaban con nosotr@s, así como a Antonio Castillo, “El Comunista”. Fue un acto emotivo, que tod@s disfrutamos, y que hacía justicia con esos cuatro hombres que nos alumbraban, nos guían, para no perder el norte. Ya sólo queda una brújula con nosotr@s, pero os puedo asegurar que Liberato (como Rafa y como Antonio) está con nosotr@s a diario, nos siguen guiando, y nos acordamos de ellos cada vez que tenemos un acto, que pegamos carteles o que comemos juntos.
Quiero también agradecer a su familia su paciencia. Una vida militante supone una vida de sacrificios, propios y de la familia, que pierde mucho tiempo de estar con esa persona, ya que comparte su tiempo como puede con familia y labor militante. Nos pasa a tod@s, y es de agradecer, y justo, recordar el sacrificio de nuestr@s familiares.
Liberato, no te olvidaremos, estarás siempre en nuestros corazones e, igual de importante, en nuestros pensamientos, para que nunca perdamos el norte de lo que nos enseñaste y podamos algún día, al menos, parecernos un poco a ti.
Un abrazo, y hasta la semana que viene

