Tú haces Baza
Tú haces Baza

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Muy buenas a tod@s, espero que sigáis bien, que hayáis podido disfrutar de la primera nevada del año que nos dejó el domingo para disfrute de l@s más pequeñ@s, yo así lo hice y Adrián se lo pasó de miedo, aunque el aire pronto nos chafó el día.

Estos días están siendo profusos en pronunciamientos de todo tipo sobre el sistema de elección de l@s candidat@s de los distintos partidos a las distintas elecciones que se nos vienen encima, incluidos algunos episodios de carácter casi esperpéntico como el de la nueva candidatura que quiere encabezar Pablo Iglesias, basada, y esto es lo único que diré al respecto, en una muy coherente argumentación: “yo, que soy el más mejor del mundo mundial, me propongo para encabezar una candidatura a las europeas en la que la gente decida que me elige a mí, es decir, ya tenemos el candidato elegido, soy yo, y sólo necesito que me apoyéis”. Al menos podían haber puesto sobre la mesa dos nombres, aunque uno fuera de paja, para que la gente tuviera la sensación de estar eligiendo algo. Pero no, es un proceso muy democrático cuyo candidato se ha elegido antes en la mesa camilla de algún salón o salita.

El PSOE también ha decidido que va a celebrar primarias abiertas/recaudatorias, y que, los menores que voten en las mismas, serán inmediatamente apuntados como simpatizantes de las Juventudes Socialistas, que está la cosa muy mala y hay que enganchar a chavales cómo sea. Cada partido tiene derecho a elegir su sistema de elegir candidat@s, pero yo al invento éste de las primarias le veo bastantes inconvenientes, por muy de moda que esté:

1.- ¿Dónde queda el programa electoral? Uno que se siente parte de un proyecto de izquierdas, le da un valor enorme a los programas electorales, y considera que es en la elaboración del mismo el primer escalón en el que la ciudadanía en general, toda aquella que quiera, a nivel personal u organizado, puede contribuir a enriquecer, modificar y modelar las propuestas políticas de los partidos. Nosotr@s lo hacemos, con las áreas de elaboración colectiva, en Baza de manera permanente con #tuhacesbaza, en el día a día. Porque quién quiera que vaya a representar a Izquierda Unida en una institución (en este caso el ayuntamiento de Baza) lo hace para defender dicho programa electoral, no su voluntad. Por ello considero que es la parte clave del proceso, el programa es lo más importante, y el futuro representante, sea quién sea, está supeditado a él.

2.- Las candidaturas. Las primarias sólo responden a una mínima parte del proceso: la elección del número 1 de una candidatura. Esto es un problema, porque, por fortuna a mi entender, en España no tenemos un modelo presidencialista, es decir, no votamos al alcalde, ni al presidente de la Junta, ni al presidente del gobierno. Votamos al pleno del ayuntamiento, a l@s parlamentari@s y a l@s diputad@s, y éstos son los que eligen al alcalde o presidente. Por lo tanto, lo importante no es el cabeza de lista, sino la candidatura, ya que sobre ella recae la representatividad de la organización, de la ciudadanía y la defensa del programa electoral. Sin embargo, con las primarias sólo resolvemos un puesto en la candidatura. ¿Quién elige a l@s demás?

3.- Las primarias no garantizan en absoluto la elección de la mejor opción, sino más bien de la persona más popular, o que mayor publicidad haya recibido no sólo internamente, sino también por parte de los medios de comunicación. También benefician, obviamente, a quienes puedan tener más recursos económicos de su lado, ya que mayor promoción podrán realizar de si mismos. Cualquier agente externo, bien a través de presencia en medios, bien a través de respaldo económico, puede favorecer a una persona en concreto, generalmente con algún interés que justifique la inversión realizada.

4.- La participación, la democracia, se realiza de abajo a arriba, nunca al contrario. Por ello es un sistema que no sirve, porque la participación no puede ser nunca entendida tan solo como el depositar un voto en una urna. Hay que ir más allá, debatir en cada asamblea, en cada reunión, de abajo a arriba, y sopesar entre tod@s pros y contras de cada propuesta. Eso es lo que hacemos en Izquierda Unida desde hace años, y funciona, vaya si funciona.

Por todo ello, y por algunas cuestiones más que no voy a comentaros porque me alargaría en exceso, prefiero un modelo participativo de verdad, que tenga sus propuestas de manera permanente en elaboración colectiva y participada por quién desee participar, tal como realizamos hasta ahora y seguiremos haciendo. En cuanto a la elección de candidaturas, si bien todo es mejorable, también me gusta el modelo que actualmente utilizamos en IU: las asambleas locales (que son siempre abiertas a quién quiera participar) proponen varios nombres (generalmente 4-5), y se seleccionan los 20-30 nombres que han sido propuestos por más asambleas. Posteriormente se envían papeletas a las asambleas con esos 20-30 nombres, y éstas tras debatir eligen a 4, que ordenan siguiendo criterios de paridad. Después se hace el recuento y ya tenemos candidatura. De esta manera participan todas las personas que forman parte de IU, y todas aquellas que, sin estar afiliadas, participan de las asambleas y colaboran con nosotr@s.

Como veis no puedo decir que sea perfecto, y conlleva un trabajo enorme de sistematización de datos en las sedes provinciales y andaluzas, pero funciona, nos llena, y hace que todas las personas de nuestro entorno se sientan parte de la decisión. Mucho mejor que los fuegos de artificio y la publicidad, que el marketing, que supone el tinglado de las primarias. Decidiendo de verdad y decidiéndolo todo porque, ¿de qué me sirve elegir un candidat@ si no he tomado parte en la elaboración y en la decisión de lo que va a hacer o defender? ¿Y si no he podido opinar sobre aquell@s que le acompañan?

En fin, que no voy con las modas, sino con las cosas hechas de verdad. Os dejo que me extiendo de más, la semana que viene os escribo.

Un abrazo

Juanra


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