Tras la visita el pasado martes del Delegado Provincial de Cultura al municipio, y en concreto al Palacio de Los Enríquez para comprobar cómo han ido las obras de emergencia que su Consejería ha realizado en el mismo, podemos comprobar que, al contrario de lo que hasta ahora ha sido habitual en dichas visitas, los delegados de la Junta ya ni siquiera se preocupan ni se molestan en prometernos maravillas para el futuro cercano.

Nos dijo lo bien que habían ido las obras de emergencia en el Palacio obviando, eso sí, que se ha realizado una inversión de 200.000€ cuando se había asegurado repetidas veces que la Junta tenía 400.000€ reservados para dichas actuaciones de urgencia para cuando el Palacio fuera de titularidad pública. Una de tantas mentiras que solían contarnos, y que el tiempo coloca en su sitio.

En esta ocasión sólo se ha comprometido a que en septiembre presentarán un proyecto, pero sin financiación ni nada de nada. Papel mojado. Más bien ni eso, porque en la nota que se ha hecho pública se habla en un párrafo de que en septiembre se va a empezar a redactar el proyecto, y en el párrafo siguiente se dice que el proyecto se va a adjudicar, con uso incluido. Papel mojado sobre mojado. Pero fíjense, nos mienten, nos sueltan sus cuentos ya habituales, pero ya no prometen. Ni prometen dineros (¿para qué un proyecto sin financiación?), ni plazos, ni nada de nada.

Sobre La Alcazaba, nada de nada, que todavía no saben ni tan siquiera cómo se va a realizar, qué procedimiento técnico deben seguir. Y eso que se dieron de plazo hasta marzo de 2012 para cerrar qué iban a hacer exactamente y para tener buscada la financiación.

Y de los yacimientos ya, el no va más. Tenemos el inicio de trabajos “más cerca con el CIYAB que antes”, pero más de lo mismo: ni plazos, ni proyectos, ni financiación. La Asamblea Local de Izquierda Unida de Baza muestra su preocupación, porque, como nadie puede atreverse a negar, nuestro patrimonio se cae. Y no hay propuestas, ni dineros, ni tan siquiera las consabidas promesas, que no llevaban a ningún sitio pero reconfortaban el ánimo. Los bastetanos y bastetanas, a estas alturas, ya no merecemos ni que nos mientan, ni que nos prometan. Y eso que hay dos elecciones en menos de siete meses.