Buenas a tod@s, espero que estéis bien, yo, si os digo la verdad, tengo muy mal cuerpo… malo, muy malo, porque me ha llegado una de esas noticias desagradables, una verdadera desgracia, que uno no quiere recibir nunca, pero que, lamentablemente, suceden, y nos eclipsan la alegría o la ilusión y nos llama más que nunca a la responsabilidad, ya que, aunque a veces no nos damos ni cuenta, las decisiones que tomamos como concejales (unos con responsabilidades de gobierno, otros sin ellas) afectan directamente a las vidas de muchas personas, y a veces, generamos expectativas que no debemos, o tomamos decisiones que afectan directamente a terceros.

Se nos ha ido Francisco. Así de simple, así de tremendo, no ha aguantado más, y ha decidido dejar de estar penando en esta vida a veces tan ingrata. Evidentemente la decisión la ha tomado él, pero hay que pararse a mirar cómo ha llegado a este punto. Francisco era un operario del servicio de limpieza de Cúllar (sabéis que, además de concejal en Baza, soy Coordinador Comarcal de IU, por lo que conozco y trabajo bastantes asuntos además de los locales), pues eso, era operario en el Servicio de limpieza de Cúllar, hasta que hace unos meses fue despedido (coincidiendo con el cambio de gobierno en la localidad vecina). Lo pusimos en contacto con nuestro ángel de la guarda, Pepa Bonal, de CCOO Granada, y, junto con otro compañero, decidió luchar por sus legítimos derechos. Ganó el caso y fue indemnizado (podían haberlos readmitido, pero no lo hicieron, y además, recurrieron la sentencia desde el ayuntamiento). Hace como dos meses le tocaba a su compañero, dentro de la bolsa de trabajo que hay para tales efectos, volver a ser contratado, pero el equipo de gobierno de Cúllar decidió parar la bolsa, para sacar las plazas, mientras que, extraoficialmente, se le repetía a Francisco y a su compañero que nunca más iban a trabajar en el ayuntamiento. Debo aquí señalar que en los muchos años en los que desempeñaron su trabajo, lo hicieron de forma ejemplar y sin ninguna queja sobre el mismo). Y el miércoles dijo basta y se bajó de este tren que es la vida. Así de fácil, así de duro.

Cuando l@s polític@s tomamos decisiones, esas decisiones afectan directamente a la vida de personas. Cuando decidimos dejar de correr una bolsa de trabajo, porque cuando no me gusta quién va a entrar, burlo el sentido común buscando algún resquicio legal para lograr que trabaje otra persona, estamos perjudicando directamente a alguien, y a todas las personas que viven alrededor de esa persona. Ha pasado en Cúllar, pasa en Baza (y si no que le pregunten a Belén) y en cualquier sitio. Tenemos que ser muy serios y responsables en este sentido… Yo no podría estar tranquilo si mi conciencia (que imagino que tendrán) supiera que le he, con perdón, jodido la vida a alguien.

Lo mismo pasa con las expectativas que se levantan entre la población, entre las personas que lo están pasando mal, porque la situación es la que es. No podemos vender a bombo y platillo la puesta en marcha de una bolsa de empleo social en el municipio, y que después resulte que es la bolsa de peones y oficios varios que se creó hace un año, que está cerrada, y que por lo tanto, nadie puede hoy por hoy acceder a la misma si no se apuntó en dicha bolsa (que no era de empleo social, sino de peones). No podemos jugar así con la necesidad de la gente, para tener un titular en prensa llamativo y que nos haga parecer los mejores.

La realidad es que la gente, las personas a las que les hacen falta esos contratos de un mes, preguntan, van a informarse al ayuntamiento o a sus distintas dependencias y servicios, se mueven, y lo único que encuentran como respuesta es que no se pueden apuntar en la bolsa. Eso es vender humo, y no podemos tolerarlo: porque cuando una persona se encuentra en una situación límite, no podemos valorar qué decisión o rumbo va a tomar.

Se impone que el equipo de gobierno del PSOE rectifique: que abra una nueva bolsa, o que abra la que existe, teniendo en cuenta criterios exclusivamente de necesidad, para dar respuesta a las expectativas que ellos solitos, sin ayuda de nadie, han creado. Como, por desgracia, acabamos de comprobar, jugar con la situación y la necesidad de las personas es muy peligroso… Y nosotros tuvimos bastante con el entierro de ayer.

Un abrazo a toda su familia y los que lo queríamos, de una u otra manera.

Descansa en Paz, Francisco

Un abrazo

Juanra